Una carta en jueves.

Querida, te fuiste…

Y mi mano se quedó allá, prendida de tu sexo, al borde mismo de tu sexo, cuando el sueño te sorprendió y te fuiste por enésima vez, aunque esta vez sí que fue la de verdad. Mi mano se quedó allí, en la baranda aúrea de tu sexo, contemplándolo desde sus yemas, enfebrecida toda ella, ausente y presente a la vez, negándose a seguir por que no sabía, animándose a seguir por que tampoco sabía. Y mientras tanto, como otras veces, te fuiste por el horado del sueño, por el cansancio del día, aunque esta vez te fuiste para siempre, te fuiste de verdad. Si la mano acariciante lo hubiera sabido, de seguro que se carga de valor y horada tu sexo, te reclama para ella, para mí. Pero el padre Morfeo te había llamado, no el del sueño, si no el de la muerte: un ictus te sorprendió, aunque yo pensaba que andabas entre sueños. Lo supe a la mañana sigiente, mi mano aún cerca del sexo, como apacentando tu sueño eterno…

Querida, te fuiste…

Esta vez de verdad. Y mi mano llora ausencias, grita deseos no alcanzados, llora ausencias…

MÁS EN LO DE MARÍA JOSÉ.

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de julianoelapostata56

10 comentarios el “Una carta en jueves.

  1. Muy triste y evocadora carta de un amor muy fuerte que desaparece , dejando heridas profundas. y recuerds eróticos. Un abrazp

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