JUEVES CON FECHA.

Mamá recibía en la última estancia de nuestra casa del pueblo ataviada con una sábana repleta de flores nunca vistas en nuestros campos y tocada con la boina del agüelo Martín. Esa era su manera de concebir a una pitonisa. Nunca nadie le objetó nada, ni las gallinas que andaban sueltas por el corral adyacente a su cubículo de recibir. Este estaba plagado de velas a medio encender y de cruces a medio sujetar verticalmente en las paredes hechas de barro con paja. Ella se sentaba en su trono de silla de paja tras los faldones de la mesacamilla y seguía disminuyendo a cada instante, a cada consulta, aunque no le importaba, todo por el bien de sus consultantes y vecinos. Desde que dio a luz a su último hijo, a la sazón, yo, ella menguaba tras su trabajo. Eso mismo no le pasaba tras haber puesto en este mundo a mis hermanas. Por ello yo siempre la observaba con pena, con una tristeza rayana en la culpabilidad.

A su consulta venían mozuelas en estado de ser casadas, mozos rudos que se ablandaban ante la belleza de la joven a la que pretendían, viudas en edad de no merecer, viudos con la suerte de haber sobrevivido a su esposa, pues el 90 por ciento de la viudedad vestía de mujer, el cura para ver si era padre putativo, el alcalde que siempre quería saber si Franco iba a morir pronto y si entonces se le iba a acabar el chollo de la dictadura, alguna monja con aspiraciones más que místicas , misteriosas, queriendo saber si algún fraile la rondaba, incluso en una ocasión se acercó el presidente de la diputación, pues la fama de mamá  había alcanzado hasta la capital de la provincia. Y no era de extrañar, ya que la fama  de mamá había nacido por que en su juventud, drogada por los efluvios de  algunos carajillos, había salido a las tantas de la noche a la plaza y a voz en grito había anunciado su muerte, el día de su muerte. Dijo que el 20 de mayo del año del señor de 1959 moriría por que ella estaba destinada a saber el futuro…

En fin, sea por lo que sea, ya saben ustedes cómo eran las gentes de aquellos años de tercos… como ellos mismos y sus mulas…quiero decir que por tal motivo nombraron a mamá  adivina del pueblo. Y ella se puso a ejercer. Además, para disgusto de muchos,atinaba al cien por cien.

El caso es que ayer la enterramos…el 20 de mayo de 1959, como ella dijo.

MÁS EN LO DE JUAN CARLOS.

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de julianoelapostata56

12 comentarios el “JUEVES CON FECHA.

  1. No se´si soy la primera pero si que sé que tu relato me ha gustado mucho. Lo has bordado,y lo que hace más intersante es el retrato que haces del ambiente de aquellos lejanos tiempos. Un saludo y tres cuartos.

  2. Con lujo de detalles nós pones frente a esa adivina, tu madre, quien supo conquistar con sus artes adivinatorias a propios y extraños, según cuentas. Lastima que haya tenido que irse tan pronto, para que se cumpla su vaticinio. Un fuerte abrazo

  3. Buena historia, bien llevada y culminada. A veces da lástima que esos pronósticos se cumplan, como en éste.
    Bien recreado el momento histórico.
    Medio beso, amigo.

  4. Me ha recordado a la peli de “Mamá cumple cien años”, es más, me he imaginado a la adivina como a la protagonista.
    Me ha gustado leerte.
    Un beso.

  5. Me ha gustado el retrato a grandes rasgos, de una sociedad y una época, no tan distinta en lo esencial, a la actual. Predecir con tanta precisión el día de la propia muerte hace que ese horizonte esté presente todos los días de tu vida. Prefiero aquello de no saber ni el día ni la hora.
    Un fuerte abrazo.

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