ÉRASE UNA VEZ…UN JUEVES.

 

 

Desde hace más de una centuria, la característica de los nenes es el desconcierto, por no decir que el pánico soterrado casi más abajo del hipotálamo. Y digo casi por que, en realidad, en él es donde residen nuestros miedos más genéticos, los miedos ancestrales de la especie: el miedo a la noche, a las arañas, a los lobos, a las serpientes, etec.Y es que hay unas cuantas generaciones, ya digo, aquellas que pasan de la centuria, aquellas que son hijas de Caperucita Roja y similares…hay unas cuantas generaciones que han crecido con miedos añadidos a los propios de la especie. ¿Qué demonios es si no ese maldito cuento con lobos comiéndose a agüelitas? ¿Qué demonios es eso de brujas malas malutas envenenando no sé qué? Nos han dormido y hemos dormido con ejemplos a seguir de malutos. ¡Y ya está bien! Hagamos cuentos nuevos, hagamos cambios en los cuentos tradicionales, hagamos de lo maluto una explosión de cosas agradables,hagamos que nuestros infantes duerman entre nubes de algodón y no entre fauces de lobos malutos.

MÁS EN LO DE MOLÍ…

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de julianoelapostata56

11 comentarios el “ÉRASE UNA VEZ…UN JUEVES.

  1. Y será cosa de que el miedo es también una buena forma de ejercer límites y enseñar conceptos básicos, como diferencia entre bondad y maldad, exagerada en los cuentos infantiles, pero bien diferenciada.

    Interesante reflexión

    ¡Un abrazo!

  2. Bueno, hay que tener en cuenta cuando han sido escritos estos cuentos y el entorno en el que vivían los autores, hoy en día hay mucha más variedad. De todas formas hay que recordar que toda historia tiene dos caras, aunque solo se nos muestre la de los vendedores.
    Un saludo.

  3. Bueno mientras solo sean cuentos…..yo me recreaba haciendo voces de bruja, lobos etc en un duelo con mi hermano. No se que extraña atracción tenían para mi estos personajes pero te aseguro que miedo no, solo recuerdo el terror de un cuento donde se moría la madre y se comían las asaduras y luego esta se aparecía por la noche para vengarse, eso si era una historia para no dormir, pero para mi lobos y brujas eran personajes encantadores (es que de pequeña ya era un poco rara). Gracias por tu reflexión y por participar, besos.

  4. Que quizás tengas razón…pero es que a los niños les gusta lo crudo. A penas le quitas los colmillos al lobo, protestan! aaaiisssssss.
    Besos

  5. Te doy mi apoyo, Gus en este tema, las barbaridades que les hemos narrado a nuestros niños leyéndoles los llamados cuentos clásicos es tremendo. Sembramos en sus mentes miedos más allá de lo que creímos y tarde o temprano ellos terminarán pasándonos factura.
    Un abrazo

  6. Hola, Pepe
    Un relato que nos hace pensar, y tienes toda la razón. Pero nos acomodaron tanto estas febriles hazañas que nos hicieron adictos a crecer con ellos, y van de generacion a generacion.
    Beso

  7. Lo peor es que nos engañaron con los finales felices. Ahora sabemos que no ganan los buenos y que son éstos los que soportan la carga de todas las desgracias. Los malos viven tan “ricamente”.

    Un beso entero.

    Leonor

  8. Los cuentos, desde que se contaban en las cuevas alrededor de una hoguera, han sido un medio eficaz de mostrar realidades más allá de la cotidiana supervivencia. Supersticiones, advertencias, misterios y miedos se mezclaban en historia para prevenir a los miembros del clan de los peligros reales que acechaban fuera.
    Creo sinceramente que los cuentos infantiles son una forma de enseñar, de forma dulce y sin traumas, la verdad del mundo más allá de la protección familiar.
    Un saludo.

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