los olores del jueves.

La petición de una caricia huele a pimientos a la sartén hechos por tu madre poco antes de sentarnos todos a la mesa. Huele a aceite de oliva crujiente de tranquilidad, huele a verde crepitante, huele a verde-rojo pimiento de huerta. Y la caricia misma, la que te da tu madre, ya en la mesa, y debido a esa sonrisa pícara de 4 años, debido a la ropa toda ella embadurnada de barro, barro recién creado por la lluvia caída en el huerto del que uno viene de jugar, la caricia misma que te da tu madre, en fin, huele a la suavidad de  la protección, a la suavidad serena del amor que te tiene…huele a la protección de la enredadera del huerto, a pared protegida por esa enredadera, huele a…Y la mirada cómplice del padre, esa, sin duda, huele a los surcos bravos del huerto, al olivo vasto,grueso, fuerte de la huerta, huele a quien lo plantó primero, un mi abuelo, huele a generaciones pasadas y presentes y futuras. La mirada de papá, sonriente y cómplice con la caricia de mamá, huele a tormenta fuerte, esa que de vez en cuando suele caer sobre el huerto.

Y los tres en la mesa comiendo despreocupados de todo, esa escena, esa misma, huele a la serenidad y a la vida casi chirriante del huerto en la noche, huele a los animales chicos que lo pueblan en la oscuridad.

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de julianoelapostata56

16 comentarios el “los olores del jueves.

  1. Todos los olores que mencionas forman esa red protectora que ha de rodear la infancia para que, una vez convertidos en adultos, podamos echar raices en la misma tierra o en otra muy lejana y crear para nuestros hijos los olores básicos de la tortilla todavía caliente, del pan y del café, de la ropa tendida al sol y del agua bendita de un domingo festivo. Gracias por participar, Gus, un abrazo.

  2. Inspirada y poética entrada. En ella reflejas todo el amor que tienes por los tuyos y por la vida sencilla y familiar. Me ha gustado este constante recuerdo a tus progenitores.
    Saludos, amigo.

  3. Entre los aromas de tus recuerdos podemos adivinar esos lazos de felicidad que te cobijaron y sostuvieron desde entonces, para hacerte lo que sos ahora: una gran persona, auténtica y sencilla, sin vueltas.
    Un fuerte abrazo

  4. Hola.
    Fíjate queme he imaginado momento a momento, como si fuera una película, cada uno de eso instantes, cada uno de eso recuerdos… y aún asomo la nariz para percibir ese aroma a pimientos fritos a tierra húmeda… Olores, por otra parte, que no me son extraños.

    Besos.

  5. ¿A qué huelen las cosas que no huelen?, ¿a qué huele la protección, la ternura, el amor, la complicidad, la inocencia de la infancia?. Posiblemente a barro en la ropita de un niño, a aceite de pimientos fritos, a generaciones pasadas. Tu entrada rinde homenaje a todos esos olores que no huelen pero que se cuelan en el alma.
    Un fuerte abrazo.

  6. Sí, la paz también huele y ese olor queda dentro para siempre. Un paseo tranquilo por los aromas de la infancia, cuando, desnudo, el agua de colonia inundaba el cuerpo.
    Abrazos

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