jueves de árboles y de ahorcados

le llamaban el perro tonto, incluso aprovechaban sus aullidos para decirles a los niños del pueblo, a los niños pequeños, claro está, que si no te callas, el perro tonto se te llevará.

pastor belga, de porte elegante, pelo largo y de color canela, con unos caninos que para sí quisieran muchos depredadores, yaco, desde hacía ya tres años a eso de las 4 de la madrugada, se acercaba por el chopo muerto de las afueras del pueblo a aullar lastimosamente…el aire calmo de la estepa castellana se encargaba de transmitir dichos aullidos por algunas decenas de kilómetros y de incrustrarlo en los oídos de los desvelados: niños que se despertaban por que en las tetas de sus mamás ya no quedaba lecheImage, viejas que no podían conciliar el sueño por que sus hijos se habían ido antes que ellas, amantes en espera desesperada de amadas desdeñosas, monaguillos entorpecidos en su niñez por el párroco, viudas desconsoladas en sus carnes…

yaco se había convertido, en realidad, en ese sonido que acompañaba el silencio insoportable de los desvelados. también en la compañía del espectro de su harapiento amo, del amo que estaba sin techo y que vagabundeaba de un sitio a otro mendigando pan y que había decidido hacía unos tres años descansar colgado de aquel chopo sin que nadie en mucho tiempo se hiciera cargo de sus despojos.

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de julianoelapostata56

32 comentarios el “jueves de árboles y de ahorcados

  1. Con la vida que llevaba el pobre Yaco, no me extraña que no parara de ladrar, y siempre a la misma hora, a las cuatro en punto. Fue fiel al amo hasta después de muerto y ahora sus ladridos rompen con el silencio de la noche, una estampa que da un poco de yuyu. Me ha gustado. Un beso.

  2. Da un escalofrio pensar en ese “sonido para acompañar a los desvelados” Tu historia es ese cuento, que van desgranado las abuelas de generacion en generacion en las noches de lluvia junto a la chimenea….asi lo veo yo.
    Un beso

  3. Me recordaste los días de campo con mis primos en vacaciones. Donde los perros aúllan por las noches y te pone la piel de pollo. Claro que las noches de verano, eran propicias para contar historias, podría haber sido la tuya. Y la imaginación a veces hace escuchar mas de lo que realmente es.

    Un beso.

  4. Triste pero real, tantas personas que dejan este mundo sin que a nadie les importe, sólo a la pobre mascota, que es la única que lo echaría de menos.
    Me ha gustado
    Un abrazo

  5. Querido Gus, si todos fuéramos como Yaco, no existirían Arboles del Ahorcado, fidelidad, lealtad, tolerancia……..
    Buen relato, ya sabes que me pierdo si aparece un cuatro patas.
    Un abrazo

  6. ¡Que mundo tan desolador el que velaba el pastor alemán de grandes colmillos! No lo será para ti ¿verdad? Me gustan las despedidas alegres y que todo cambio signifique novedad y que toda novedad signifique aprendizaje y que todo aprendizaje se perciba con satisfacción, ojo, que no digo alegría.
    Mira tu por donde que llevo todo el día relacionando la entrada del ahorcado con perros y te has adelantado, estupendo, lo haré de cualquier manera, esta vez no pretendía añadir ningún elemento personal, pero mi ego está tan vivido que siempre encuentro referencias al mismo, puede que vuelva saturniña por sus fueros. Bss.

  7. Ese aullido es un grito por la fidelidad. Nadie lo comprende, prefieren usarlo para atemorizar. Coincido que el ritmo de esta historia estaría bueno utilizarla en una reunión a la luz de una vela. Un abrazo Gus

  8. Jopeta, cuando escuche aullidos me va a venir a la mente el pobre animal, el pobre sólo se lamenta en su soledad y la crueldad de los humanos lo usa de hombre del saco… vendrá el coco y te comerá.

    Besito, gatito.

  9. Puedo imaginar ese ladrido constante, martirizando la noche de tantos.
    Puedo imaginar su lastimero aullido… tal vez era la manera que encontraba de que su amo supiera, que allí estaba velando por él.
    Muy buen clima has creado… hasta me pareció escuchar un ladrido a la distancia… (miedito)
    Un beso!
    Gaby*

  10. ah bueno! el “detalle” de que Yaco venía acompañado de su “particular” amo, no es menor! jejjeej
    Todo un clásico de terror!…espeluznante clima ambientado por esos aullidos que daban marco siniestro tanto a miedos, culpas como a deseos prohibidos!
    Un abrazo

  11. qué bien describís a los que escuchan y qué bien la lealtad del perro.
    me has dejado pensando en la soledad del chopo.
    medio abrazo

  12. Preferiría, mil veces, escuchar a yaco que a algunos comentaristas para insomnes vomitando estupideces de madrugada.
    Relato de “ahorcados” con todos los nudos de la cuerda.
    Saludos!

  13. Aullidos de lealtad, para acompañar al amo muerto. Aullidos que acompañan, sin pretenderlo, las insomnes horas de los desvelados. Me gusta Yaco. Hay otros aullidos mucho peores que no sólo ladran sino que además muerden.
    Un fuerte abrazo.

  14. Pues Gus ahora no se muy bien que decir, me has dejado así como impactada. Esos aullidos, ese perro solo junto al arbol donde perdió a su amo… Hay un párrafo, ese de viejas que no pueden conciliar el sueño…monaguillo…. que me ha encantado, por todo lo que sugiere.
    Te ganaste el beso entero.

  15. ¡Vaya tono que tiene el relato! Destaco ese mismo párrafo que destaca San, muy bueno, muchas miserias en las que calan los aullidos.
    Medio beso.

  16. Conocía a Pepito Grillo, la conciencia de Pinocho, pero no a este chucho que era de toda una comarca. A veces los animales deberían sobrevivir a los humanos para escarnio de estos. Aunque creo que al cura le daría lo mismo.
    Ejemplos sangrantes, pero de hoy… muy de hoy.
    Abrazos

  17. Gus…diabólico… es una cara oculta este relato….. muy bien mostrada por suerte. Un relato que me encantó. Me gusta mucho por el sonido que está incluído… suena espeluznante! 😀 un abrazo amigo.

  18. Doble misión la de ese perro tonto, acompañar al desdichado amo y poner sonido a las largas noches de los desvelados. Me gustan esos ejemplos de los que no pueden dormir. Y me gusta el homenaje que haces a la fidelidad.

    Un beso.

  19. A mi me encantó tu relato en su forma. Es claro, conmovedor, descriptivo en pocas palabras y con mucho contenido. Das con unas expresiones de felicitar.
    La historia me gustó. Cómo la contaste, mucho más!!!

    un fuerte abrazo, zamorano.

  20. Mi madre todavía nos dice cada vez que escucha un perro aullar que alguien está muriendo en algún lugar cercano y como todas las cosas de las madres que se nos quedan grabadas yo estoy empezando a decirlo también…
    Este pobre hombre por lo menos tiene a Yako que lo recuerda.
    Muchos besos, apóstata!

  21. Un canto a la fidelidad y el amor, esconde tu terrible relato, entre el miedo de tus lineas, se deja ver Yaco aullando por su amigo perdido, los que tratamos con amigos de cuatro patas, sabemos que nunca nos dejan abandonados, al contrario de otros que se creen ” humanos” ,
    Te has ganado mi aplauso PLAF..PLAF.., y un monton de besos querido Gus.

  22. Ah, vi Agora, buena película. Que interesante hubiera sido ser un discipulo de Hipatia-Rachel. Viendo la expresion de su cara, era inverosimil que alguien no se enamorara de ella. Aunque ese Orestes no se la merecía. ¿No es para desear tener una máquina del tiempo para cambiar la historia?

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