jueves de miradas retrospectivas

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madrid, 1900 y 36, 9 años me contemplan. también yo contemplo las calles escasas de coches pero preñadas de amigos: es 31 de julio, verano, jugamos a balón, un viejo balón hecho por mi papá a base de lana y de viejas gomas y…¡qué rompepiés que era el condenado!; pero era lo que teníamos para emular a las estrellas del atlético de aviación…

madrid, 1900 y 36, 9 años me contemplan. también yo contemplo una lánguida lagartija (he dejado de jugar al balón con mis amigos en la calle por que el gordo roberto me ha lesionado al darme una parada en la espinilla,la cual no me ha dolido, pero que me sirve de excusa para descansar) que toma el sol muy cerca de  una rendija. llamo a mariela, mi novia, o al menos eso dice el gordo roberto…¿no ves cómo te mira, pablo?…no digas bobadas, gordo…pero, en el fondo, deseo que me mire y remire la pelirroja mariela…

madrid, 1900 y 36, 9 años me contemplan y a la vez contemplo la valentía de mariela cuando decidida ha cortado la cola a la lagartija y me la muestra haciendo alarde de su valor…yo retiro la vista del espectáculo repugnante que supone para mí el hecho de ver la lagartija…los compañeros de partido han dejado de jugar a balón y quieren todos palpar entre sus dedos la cola de la lagartija que se sigue moviendo lejos del resto del cuerpo de la misma…comienza una gran algarabía, gritos y peleas por poseer ese tesoro…los papás comienzan a salir de sus casas para ver qué demonios está pasando con esos pequeños rebeldes que la andan armando en la calle…

madrid, 1900 y 36, 9 años me contemplan y ahora yo contemplo aquel día como el último día de juegos tranquilos en las calles semivacías de madríd. a partir de aquel día tan sólo jugamos a soldados. eso sí, en las habitaciones de nuestras casas.

 

pepe ( http://desgranandomomentos.blogspot.com.es/ )dirige esto y más.

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de julianoelapostata56

20 comentarios el “jueves de miradas retrospectivas

  1. eyyyyyyy apóstata!…mirá que sos rebelde e irreverente! jajajaja…subir tu próximo jueves cuando apenas es domingo y recién se larga el tema!…yo como tirón de orejas NO lo voy a leer ahora!…lo dejo para el jueves, como DEBE SER! jajajaja

    Un abrazo fuerte!
    =)

  2. No será yo quien te tire de las orejas, Gustavo. La libertad es un bien tan preciado, que ejercer la de escribir antes de tiempo no puede ser reprendido. Pienso que obedece a las ganas de participar y eso, como conductor de esta semana, me agrada sobremanera, sobre todo viniendo de tí, ya que lo interpreto como un síntoma de retorno a la normalidad más absoluta.

    En la guerra, ni blancos ni negros, ni rojos ni azules, todos sufren las consecuencias del enfrentamiento. Algún día, en algún siglo venidero, la Humanidad tal vez acabe entendiendose sin necesidad de agredirse.. Soñar no cuesta y ese es un buen sueño ¿no te parece?.

    Publicaré tu enlace hoy o mañana, mi querido apóstata.

    Un fuerte abrazo.

  3. Me he llevado una sorpresa al ver tu blog, juro y rejuro que me acabo de enterar que lo tienes hace un rato, cuando vi que Pepe había subido dos relatos, le acabo de avisar del mío, que no me riña Mónica, porque sinceramente pensé que hoy era miércoles, por eso me apresuré a subirlo, por eso y porque blogger cambió, y ya no me obedece como antes.
    Bueno después de este preámbulo, decirte que como siempre me ha gustado tu relato, ese recuerdo que traes, seguro que está vivo en la memoria de muchos, que como cuentas, eran niños en ese año. Me alegro de verte. Un abrazo.

  4. y bueno…ya que insiste!
    =)

    Tengo que felicitarte Gus porque con muy pocas letras y accediendo desde la tangente nos has metido en aquel ambiente tan especial que debió haber sido la preguerra civil de tu tierra. Los niños -tan ajenos a lo que vendría- despuntan como mejor sabían hacerlo el vicio de las tardes de calor compartidas, sin que ser nacionalistas o colorados tuviera mayor importancia. Creo que has conseguido hilar la sutil madeja de los hilos de la historia para transportarnos hasta ese instante último de paz en tu suelo patrio.
    Un abrazo fuerte.

  5. Los recuerdos de la infancia siempre nos acompañan a modo de tesoro, son tan dulces que no advertimos la problemática del entorno, en el caso que nos cuentas cruda. Pero los inocentes ojos de la infancia, por fortuna, no captan, no al menos en su totalidad, la cruda realidad del día a día.
    Al leerte pienso en los niños de hoy, con sus balones de marca, sus botas de fútbol impecables, y es caparichoso carácter que la mayoría se gastan…En cambio vosotros, nosostros incluso, éramos felices con una muñeca de trapo o un balón parcheado. Me pregunto si al tenerlo todo son lo felices que fuimos…la duda me asalta.

    Finalmente te leo…tenía ganas. Tus compis hablron de tu forma de escribir, se quedaron cortos, me alegra comprobarlo.

    ¿Medio beso juevero?

    PD. complejo comentarte, Gustavo…no hay quien se escape

  6. Me ha gustado mucho el como lo has escrito.
    Me ha gustado, muchísimo, el final. Temía algo peor.
    Y me ha encantado el tono, el niño frente a la guerra.
    Por tanto, medio beso, amigo.

  7. Nunca me habían dado una mirada infantil de aquellos niños antes de que la guerra empezara; siempre he tenido más referencias de como fue la posguerra para los niños…, aunque hay cosas que no cambian en este tipo de relatos… hay muchas similitudes en esos niños y sus juegos… las circunstancias, si, fueron otras…

    Besos!!

  8. Unos niños felices que juegan tan tranquilos en plena calle si saber la que se avecina. ¿Sabes? Has logrado trasportarme al entorno perfectamente. Me imaginaba a los pequeños e incluso a la lagartija. Un buen aporte juevero y un blog muy chulo que se te ha quedado. 🙂 Beso y medio.

  9. Muy buen relato Juliano. En aquellos tiempos de 1900 y 36, muchos niños pasaron muy rapidamente de jugar con las colas de las lagartijas a sortear bombas y fusilamientos fraticidas. No les quedó otro remedio, los juegos infantiles, esos que tan bien has sabido trasmitir, se convirtieron en un bien al que ya no tuvieron derecho. Las calles durante mucho tiempo ya no fueron seguras.

    Un abrazo

  10. Desde los ojos de unos niños que juegan, inocente mirada, despreocupados, felices…
    Si Gustavo, una visión dulce de un tiempo lleno de miedo y dolor.
    El tono del relato es realmente hermoso.
    Un abrazo.

  11. Con lo felices que estaban esos niños jugando al balón , con la lagartija, el gordo y la mariela y cómo les arrebataron sus juegos y su infancia… un enfoque distinto y muy bueno el de tu relato,apóstata.
    Un beso.

  12. Sabes, no puedo deshacerme de la imagen de la lagartija y su rabo cortado,porque yo también guardo un recuerdo de una de ellas y no era del 1900 y 36, pero lo que sentí al ver aquello me lo ha echo recordar de nuevo.
    Me ha gustado esta forma de relatar en forma de secuencias los recuerdos de aquella infancia.

    Un abrazo entero.

  13. Hola, Gus.

    Nada menos que el primero de la lista. ¡¡¡Bien!!! Me he llevado una alegría al verte de nuevo por los jueves. Se te echaba de menos ¿sabes? y mucho…

    Es un bonito relato, a pesar del fondo de tristeza real que le acompaña. La tal Mariela (la corta colas) era de cuidado ¿eh?

    Un fuerte abrazo y un besote entero. Hoy, te los mereces.

    Lupe

    P.D. Muy chulo el nuevo blog.

  14. Que lindos recuerdos, me encanta tu forma de escribir, de llevarnos a estar ahí mismo en ese lugar y ver cada una de las cosas que contás.
    Cosas que quedan para siempre en nuestra memoria, cosas que no se vuelven a vivir, y que valió la pena disfrutar.
    Un abrazo enorme Gus 😉

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